Ruta Hemingway

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RUTA DE HEMINGWAY

Ernesto, como se hacía llamar en España, adoraba Madrid. Desde aquí escribió las crónicas de la Guerra Civil y viajó por toda la Península. Aquí hizo buenos amigos y vivió muchas experiencias que luego volcó en sus libros.

Solía alojarse en el Hotel Suecia, próximo al Museo del Prado. Así que, qué mejor lugar para iniciar nuestro recorrido que la cercana Plaza del Emperador Carlos V. Caminaremos por el Paseo del Prado, uno de los bulevares principales de la capital. Las fuentes de Cibeles y Neptuno nos acompañan en nuestro recorrido dejando a un lado y a otro el Jardín Botánico, el Museo del Prado, el Museo Thyssen y los hoteles Ritz y Palace. La diosa Cibeles, desde su fuente y con sus dos leones parece jugar a las cuatro esquinitas con la Casa de América (antiguo Palacio de Linares), la antigua sede de Correos que hoy alberga la Alcaldía de Madrid; el Banco de España y el Palacio de Buenavista (Cuartel General del Ejército).

Por la calle de Alcalá (no hace falta que llevemos la falda “almidoná” y los nardos “apoyaos” en la cadera como dice la canción…) llegamos a la Gran Vía, una de las calles más famosas de Madrid y punto neurálgico de comercios y espectáculos. Allí precisamente está otro de los lugares donde solía recalar Hemingway, el Museo Chicote, lugar de encuentro de famosos e intelectuales para degustar un buen cocktail, que fue inaugurado en 1931 por el barman español por excelencia, Perico Chicote.

Nos encontramos ya en la Plaza de Callao, por ella accedemos a la calle Preciados y llegamos a la Puerta del Sol, en donde está el kilómetro 0 del que parten todas las carreteras de España. Para Hemingway, este era su barrio, conocía hasta el más recóndito rincón de la zona y era frecuente verle bebiendo vino a porrón en cualquiera de los bares de las proximidades.

A tan solo un paso de aquí, está la Plaza Mayor, uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad. Se trata de una plaza porticada de estilo herreriano, presidida, desde el centro de la plaza, por una estatua de Felipe III. Bajo los soportales hay tiendas de todo tipo en las que es fácil poder encontrar algún recuerdo que llevarse de Madrid. Además hay muchos comercios tradicionales en sus aledaños: alpargaterías, sombrererías etc. La plaza cuenta con nueve entradas, de entre las cuales el Arco de Cuchilleros es la más famosa. Por este Arco accedemos a la calle de su mismo nombre y al final de la Cava de San Miguel, en donde hay un bonito mercado antiguo, en la actualidad en remodelación.

Y ya nos encontramos en el lugar favorito de Hemingway para comer: Casa Botín (el restaurante más antiguo del mundo según el Libro Guinness de los Records). El escritor norteamericano tuvo un vínculo muy especial con la casa y sus propietarios, llegando a entablar gran amistad con Emilio González, padre y abuelo de los actuales propietarios. Como anécdota, cabe señalar su interés por aprender a hacer paella, aunque hay que decir que la cocina nunca se le dio tan bien como la máquina de escribir. El cariño de Hemingway por Botín se ve reflejado en varias de sus obras, mencionándolo en “Muerte en la tarde” y calificándolo como uno de los mejores restaurantes del mundo en “Fiesta” (en inglés “The sun also rises”), de hecho la última escena del libro tiene lugar en uno de los comedores de Botín.

Y para terminar con los lugares favoritos de Hemingway en Madrid tendremos que tomar algún medio de transporte y seguir toda la calle de Alcalá hasta llegar a la Plaza de las Ventas, templo de la tauromaquia, otra de las pasiones del literato estadounidense. Hemingway se hizo muy amigo de dos de las grandes estrellas de la época: Luis Miguel Dominguín y Antonio Ordoñez, rivales ambos en los ruedos.